Cuarentena parcial, total en fin, virus en las calles. Han llevado a mucha gente a hacer trabajo desde la casa. En vista de la necesidad, ha volcado a colegas a ofrecer modalidad de teleterapia. Incluso Fonasa, mediante un comunicado autorizó este formato para la compra de bonos. (bacán igual).

Una forma que se desarrolla bastante en otros países, y como es más común, tiene unos lineamientos mucho más claros que en Chile. Sobretodo, en lo que respecta a la seguridad de la videollamada, datos, chat, que debe cumplir cualquier plataforma que busque ser utilizada para ello.

No porque exista la necesidad de continuar con un tratamiento, ante un evento mayor como es una pandemia, significa que tiremos nuestros datos, los de usuarios, que incluyen información sensible, a la chuña. Muy pocos se cuestionan el cómo botar un informe correctamente o si será realmente segura la plataforma que estoy usando para tener un respaldo en la nube de mis informes.

imagen. Hola.com

Vayamos al grano.

Hay varios puntos y aparecen cada día aún más, así que probablemente cuando lees esto, ya hayan varios nuevos fallos de seguridad detectados. Pero los principales han sido estos.

Reportado por vice señalaron que la aplicación de Zoom para iOS enviaba datos a facebook. Estos eran datos analíticos, y aunque no tuvieses cuenta en esa red social era enviado el modelo de tu dispositivo, la zona horaria, la ciudad donde estás conectado, con el fin de entregarte publicidad personalizada.

Otro punto controvertido, fue el que se reporta en Theintercept. Quienes descubrieron que el «cifrado de extremo a extremo» el cual aparece publicado en su sitio web, y se muestra destacadamente en la llamada con un visual candado verde fofo. Es más falso que el MMS para «curar el tea» (Y AHORA TAMBIÉN EL CORONAVIRUS).

La información si está cifrada en el transporte, es decir, en el camino. Pero al llegar al servidor de Zoom, este tiene acceso total; video, audio, grabaciones, archivos, pizarras,nombres de las personas en la llamada de tus reuniones o sesiones de terapia. Y permiteme desconfiar de una empresa que no garantiza la privacidad en la comunicación y vende los datos a anunciantes.

La alternativa.

Está lejos de ser una opción definitiva para sesiones a distancia, pero dadas las circunstancias, que es una herramienta de código abierto, gratis, sin limite de tiempo (vs 40 min. en Zoom), no es necesario crear una cuenta ni para quién transmite (fonoaudiólogo/a) ni para el usuario, y por último, que no vende la información de sus usuarios.

Curso de Jitsi en Fopach.